
Me sorprende que los lectores de este blog sean más mujeres que hombres, suponiendo que ellas tengan un don para la vida social. Parece que la autora de este relato es más bien introvertida.
"YO SÍ CREO EN EL AMOR VERDADERO
Por Galeonora
Tengo cuarenta años y llevo feliz desde hace veinticinco. Vivo con la pareja ideal. Somos muy unidas. Nos amamos locamente. Nunca me ha fallado en una caricia. Antes de que la desee ya está invadiendo mi cuerpo con sus dedos. Me recorre toda. Nunca discutimos. Nunca. Hacemos oficios varios en la casa. No tenemos la dificultad de dividirnos el trabajo. Pero cuando llega la hora del descanso, no duda en complacerme. Es imparable. Parece invadir mi piel como un ataque de mosquitos en tierra caliente. Me hace sudar locamente. Quiere hacer palpitar mi vagina hasta que sangre. Yo también la acaricio. Es flaca y huesuda. No tiene curvas. Tiene una piel parecida a la mía. Se queda quieta cuando la acaricio. Se abandona como muerta al placer. Es ingeniosa. Me complace en todo y se deja complacer. Parecieramos compartir un mismo cerebro. Acariciarla da tanto placer a mi mano como a ella misma. La beso. Me enloquezco besándola. Nunca me ha fallado en un polvo. Nunca ha permitido que yo no llegue al orgasmo. Somos dos locas. Moriremos juntas: no tendremos que firmar documentos ni compartir anillos para saberlo. Somos simultáneas. Nos alternamos. Aquí está, la presento ante ustedes. Ha venido escribiendo su propio elogio. Se llama Teresa, mi mano derecha enferma. La que me hace el amor en las noches sin falta. ¡Qué buen polvo es mi mano derecha!"

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